Archivos de la categoría ‘El poemeta de los simios’

El poemeta de los simios: XX

Por esta noche me salgo, y observo desde alto albergando plenitud. El negro es indefinido, rayado, ofensivo. La noche extraña al silencio, los murmullos son baladros que enmohecen el sosiego. Alejarme: imposible: Me unen a esta porción eslabones de costumbre, consonancia e incomprensible apego a un amor no correspondido. ……………………………………………. Porción ciega y con rimel, [...]

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El poemeta de los simios: XIX

La baraja contiene  la ruina. Hay entre sus filas un guerrero traidor que reemplaza desde el rey hasta al mísero dos. Poseerlo en suerte parece una bendición, una gracia del destino, un acierto del reparto, la fiebre del enemigo. Es útil para cualquier tiempo, para cualquier batalla. El soldado del que hablo se acomoda a [...]

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El poemeta de los simios: XVIII

No hace falta invitación. Los cercopitecos acuden a la fiesta regular, como si en un antaño ineludible, sus antepasados hubieran fijado lugar y tiempo para las  coincidencias. Se acepta sin  cuestionamientos la imposición de establecerse en círculos donde no hay información transmitida, pues a pesar del simulacro de plática, los cercopitecos tienen la mente sustraída [...]

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El poemeta de los simios: XVII

El sumo mandril es sumo porque puede mantenerse posado sobre sus patas traseras y contundentes durante pingüe momento. Sus patas otras (son casi manos) delanteras, disponibles, cumplen funciones precisas ciertas e irrenunciable. La diestra esclava del índice interpela y acusa, inculpa y condena. Es inflexible, iluminada y certera. La siniestra ofrece perdones y unívocas redenciones [...]

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El poemeta de los simios: XVI

mientras ofrece su faz ramera. ……………………………. Quebrador de lo lene, de lo infante, de lo tenue; marabunta de lo paupérrimo; exigente con lo débil. Aplastante de lo mórbido, terminante con lo erróneo, adulador de su rudeza castigador de la ajena. Sobreprotector de sí mismo, pretendido coloso que escarba en el basurero,  y se aferra a [...]

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El poemeta de los simios: XV

Un simio adulto se deslizaba por entre la multitud de nitrógeno. Al pasar por un resto de tronco de palmera, sin que nadie lo viera (pero anhelando ser oído), escaló sobre él y ululó a manera de pregón:    A esa mitad agraciada a esa mitad lisa y tierna, a esa mitad desgraciada, le han mutilado [...]

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El poemeta de los simios: XIV

Nos los simios sugerimos: Consumir preferentemente antes del asombro, de la dicha o su contrario, del rocío, de las horas, de las advertencias, de las infracciones de las reprimendas,  de los temores, de los arrepentimientos. …………………………………… Consumir preferentemente antes que las aves, que el agua, que el polvo, que el descuido y los desvanecimientos, que [...]

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El poemeta de los simios: XIII

Te amaré este instante sin prejuicios, hipocresías ni sentencias, porque tienes pasmo, arrogancia y perfección. No te buscaré carencias, excesos ni naturalidades. Por este instante (y por los instantes probables) has puesto una maquinaria anárquica y violenta a empujar mi contrafrente hacia la suicida omisión del espanto. Mi amor, tu amor es un instante, es [...]

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El poemeta de los simios: XII

Apariciones. A diez mil centímetros una felina patética y añeja caminaba hacia mí. Posiblemente angurrienta, lanzaba injuriosos rugidos: Agudos, insoportables, nasales y derrotados. Cuando el tiempo habla, es en vano rebelarse. La felina, que avanzaba con dificultad, no demostraba un pasado envidiable, pero sí su añoranza: Las ancas las movía fingiendo castidad; los pasos eran [...]

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El poemeta de los simios: XI

Está muy mona Lisa, rodeada de espantosos galanes, que destilan aceite por las grotescas aspas de colmillos. Pero ella está tan mona, que no se permite tropelías, corridas, ni violentos ademanes. Ella es sutil, externa, blonda, intacta y monumental. A las ampulosas carcajadas, a las imberbes incitaciones, a las sudorosas excitaciones y a las soberbias [...]

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