“para la que anoche
dejó vestido en reproches
a la luna, al Poeto”
Emblema del espanto es tu ausencia,
ardor de las entrañas, y mis ojos
expulsan a cascadas sus despojos.
Resulta ser en vano mi existencia
Surgieron por doquier las mil dolencias
que adhieren a mi alma como abrojos
cada vez que te vas, y son manojos
de vientos del sur mis apetencias.
La noche que no estás se vuelve cena
de pérfidos tiranos invisibles
que torturan con dagas de tristeza.
Me veo dándole labios a la pena.
Si quieres que esté vivo y ostensible
preciso es que vuelvas con presteza.
Publicado por Pablo en octubre 6, 2011 at 3:31 pm
Sencillamente “Espectacular”.